Piernas bonitas en 3,2,1…

DECÁLOGO DE LAS PIERNAS PERFECTAS
¡Por fin llegó la primavera! Y, además de alterarnos la sangre y de llenarnos de alegría por el aumento de las horas de sol, esto significa que, poco a poco, aumentan las temperaturas y – si la lluvia nos da un respiro – ¡llegó la hora de lucir piernas!

Texto: Raquel Peche

Para muchas, el cambio de armario de la temporada de invierno a primavera-verano a veces resulta algo traumático y desesperante. Todo este tiempo hemos “tirado” de básicos como vaqueros, leggins, medias tupidas, etc. que han escondido nuestras piernas durante meses y, cuando llega el momento de “quitarnos capas”, la inseguridad y las dudas se apoderan de nosotras. De hecho, según el II Estudio de Laboratorios Cinfa sobre “Percepciones y hábitos de las mujeres españolas en relación a la salud de sus piernas”, tres de cada diez mujeres españolas reconocen que les da vergüenza mostrar sus piernas (27,6%), mientras que el 20% asegura que este problema ha afectado a su autoestima.

Lo primero que debemos hacer es desechar este tipo de ideas y ser conscientes que nuestras piernas son bonitas siempre: en primavera, verano, otoño e invierno. Sin embargo, son muchas las personas (sobre todo mujeres) que presentan en sus piernas algún tipo de problema, como enfermedades cardiovasculares o, simplemente, patologías más comunes como mala circulación o presencia de celulitis, piel de naranja, pequeñas varices, venitas o arañas. Para ayudaros a dar el paso y presumir de piernas sin inseguridades, queremos compartir con vosotras los diez consejos más efectivos para que tus piernas estén “a punto”.

Be water, my friend. Y quien dice “sé agua” dice “bebe agua” y “refréscate”. Porque ya sabemos que beber agua es esencial para eliminar líquidos y evitar retención de agua (en tus piernas); pero, además, el agua fría puede convertirse en tu aliada para lucir unas piernas de escándalo: en la ducha, pasa el chorro de agua a diez centímetros de tu piel, comenzando en los dedos de los pies, subiendo hasta la cadera y, finalmente, bajando hasta los tobillos. Repite esta operación a diario (¡siempre de tobillos a muslos!) al finalizar tu ducha, y notarás cómo mejora tu circulación, con unas piernas ligeras y sanas.

 

¡(Auto)masajéate! Aprovecha la rutina del agua fría para, a continuación, al salir de la ducha y con la ayuda de un aceite para piernas o un gel drenante, darte un masaje. Coloca ambas manos a cada lado de una sola pierna y asciende hasta el muslo, como si fueras alisando la piel. Recuerda realizarlo siempre de abajo a arriba.

 

Cremas reductoras. En esta misma práctica, puedes aprovechar para hacer el masaje con alguna crema específica reductora. Hay una amplia variedad en el mercado y cada vez son más económicas. Aún así, no es algo indispensable: puedes darte el masaje con cualquier crema hidratante y los resultados serán prácticamente los mismos. ¡La cuestión es hacerlo con ganas!

 

¡Come gelatina! ¡Sí, sí, como lo oyes! Quizá ya conozcas que el consumo de gelatina es beneficioso para el pelo, la piel y las uñas; pero lo que muchos no saben es que también es buena para las articulaciones y para mantener la piel firme. Además, tomar gelatina ayuda a la digestión y es una gran fuente de colágeno en la dieta y, precisamente, el colágeno es fundamental para reducir el aspecto de la celulitis. Y si a eso le añadimos lo rica que está y lo refrescante que puede ser para estos meses de calor… ¿qué más se puede pedir?

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Número 19